viernes, 21 de noviembre de 2008

Innovación educativa: Un estudio de los cambios diferenciales entre el profesorado de la universidad de Málaga

Definitivamente, si hoy hacemos los mismo que ayer, mañana tendremos el mismo resultado que hoy; hablamos de innovación cuando seguimos haciendo lo mismo cada vez, lo importante es que lo que hagamos lo hagamos con un plus y en busca siempre de la mejora para que los resultados que buscamos sean diferentes. Si consideramos la calidad de la educación, es uno de los temas en los que siempre se esperan mejores resultados, pero lo cambios que se realizan se hacen de forma parcial o son nulos y muchas veces son justificados por algunos factores que están presentes invariablemente, sin embargo uno de ellos es el ingrediente principal y que muchas veces no utilizamos.

El primero de los factores tiene que ver con los planes y programas educativos, decimos que no se pueden mover en virtud de que son regidos por las instancias administrativas; esta bien, sin embargo aquí es donde entra el segundo “ingrediente”, que a mi parecer y de acuerdo al caso de la Universidad de Málaga, hizo la diferencia entre tener los mismos resultados y crear un verdadero proceso de cambio.

El factor a considerar lo identifico como VOCACIÓN DE LA PROFESIÓN, uno de los grandes problemas de la educación es que tenemos gente que no es experta en procesos educativos, sólo son técnicos que conocen la materia; los verdaderos profesionales son aquellos que proponen cosas nuevas en sus procesos diarios. Las personas que vislumbran a la educación como su carrera, son los que están moviendo la aguja del cambio en las organizaciones y los centros escolares.

Es definitivo que si los que imparten procesos de enseñanza no tienen la vocación, no podrán mejorar los procesos que manejan, podrán ser buenos en su parte de conocimientos técnicos, pero se limitarán a una simple transmisión.

En conclusión, el caso de la universidad, lo considero muy factible cuando tiene en su línea a gente que le interesa el proceso, el ser estratégico y sobre todo a ser formador de “productos” de calidad y no a ser simples ejecutores del aprendizaje.

2 comentarios:

Miroslava Contreras Villalobos dijo...

Así es, en México no se ha creado una cultura profesional en la que se hagan convocatorias y propuestas de mejora tanto para el servicio como para la profesión. Gabriela Messina dice que se forma para la ejecución de programas en lugar de formar para la crítica, para la innovación, para la investigación, para proponer.

Gina dijo...

Hola Gerardo!!

Creo que no te habia comentado antes en tu blog y me da gusto hacerlo en esta ocasión y con esta lectura!!!.

Pues tienes mucha razón, para ser un verdadero profesional de la docencia primero se debe tener la vocación, porque cuando haces algo que te gusta buscas diferentes maneras de enriquecer tu trabajo, si no te gusta tu trabajo te estancas y el conformismo te envuelve en la monotonia de la rutina y caemos en un abismo de preguntas pesimistas que en nada sirven a nuestra labor: ¿para qué cambiar las cosas? ¿para qué si nadie toma en cuenta mi trabajo?, ¡me van a pagar más por implementar cosas nuevas!. Lo que aún no acabamos de entender como humanidad es que todo lo que haces y tu misma existencia tiene una razón de ser, un por qué y un para qué, cuando ese propósito esta claro en nuestro camino lo que venga después son las recompensas de haber visto más allá.
Un abrazo!!! Que pases una excelente semana.